31.5.14

“MADRE DEL PERPETUO SOCORRO ICONO DE AMOR”




“MADRE DEL PERPETUO SOCORRO
ICONO DE AMOR” *

DECIRTE QUE TE QUIERO
Miguel Combarros

Qué fragancia de luz siento a tu lado,
qué calor maternal bajo tu manto,
qué música interior cuando te canto,
qué frescura de amor acumulado.

Se hace camino el amor apaciguado,
y sonrisa y fulgor el mismo llanto.
En el frágil temblor de mi quebranto
no pesa el corazón enamorado.

Te he dicho tantas cosas desde niño,
tantas veces soñado tu hermosura,
palpado tantas veces tu cariño.

Oh Madre del Socorro verdadero,
que al contemplar tu rostro de ternura,
tan sólo sé decirte que te quiero.


*Congrego Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Del 12 al 16 de mayo de 2014, en Campo Grande, Brasil.



SANTISIMA TRINIDAD




LUZ, RESPLANDOR Y GRACIA
en la Trinidad y por la Trinidad
San Atanasio, obispo

 “El Padre es quien da,
por mediación de aquel
que es su Palabra, lo que el Espíritu
distribuye a cada uno.
Porque todo lo que es del Padre
es también del Hijo; por esto,
todo lo que da el Hijo en el Espíritu
es realmente don del Padre.
De manera semejante,
cuando el Espíritu está en nosotros,
lo está también la Palabra,
de quien recibimos el Espíritu,
y en la Palabra
está también el Padre,
realizándose así aquellas palabras:
El Padre y yo vendremos a él
y haremos morada en él.
Porque, donde está la luz,
allí está también el resplandor;
y, donde está el resplandor,
allí está también su eficiencia
y su gracia esplendorosa.”


30.4.14

La Santa Cruz,




3. La Santa Cruz, Fiesta (rojo)
    
La Cruz es el misterio,
el misterio, del amor de Dios
PAPA FRANCISCO

“El cristianismo no es una doctrina filosófica, no es un programa de vida para sobrevivir, para ser educados, para hacer la paz. Éstas son consecuencias. El cristianismo es una persona, una persona elevada, en la Cruz, una persona que se anonadó a sí misma para salvarnos; se ha hecho pecado. Y así como en el desierto fue elevado el pecado, aquí ha sido elevado Dios, hecho hombre y hecho pecado por nosotros. Y todos nuestros pecados estaban allí. No se comprende el cristianismo sin entender esta humillación profunda del Hijo de Dios, que se humilló a sí mismo haciéndose siervo hasta la muerte y muerte de Cruz, para servir”.
“Es su Hijo, que tomó sobre sí todos nuestros pecados, nuestras soberbias, nuestras seguridades, nuestras vanidades, nuestras ganas de llegar a ser como Dios”.

“Un cristiano que no sabe gloriarse en Cristo crucificado no ha entendido lo que significa ser cristiano”. Nuestras llagas, “esas que deja el pecado en nosotros, sólo se curan con las llagas del Señor, con las llagas de Dios hecho hombre, humillado, aniquilado”. “Y éste es el misterio de la Cruz”:
La cruz “No es un ornamento, que nosotros debemos poner siempre en las iglesias, sobre el altar, allí. No es un símbolo que nos distingue de los demás. La Cruz es el misterio, el misterio del amor de Dios, que se humilla a sí mismo, se hace ‘nada’, se hace pecado. ¿Dónde está tu pecado? ‘No lo sé, tengo tantos aquí. No, tu pecado está allí, en la Cruz. Ve a buscarlo ahí, en las llagas del Señor, y tu pecado será curado, tus llagas serán curadas, tu pecado será perdonado. El perdón que nos da Dios no es cancelar una cuenta que tenemos con Él: el perdón que nos da Dios son las llagas de su Hijo en la Cruz, elevado sobre la Cruz. Que Él nos atraiga hacia Él, y que nosotros nos dejemos curar”.

(Papa Francisco en su homilía matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta, 8 de abril de 2014)