31.10.10






NOVIEMBRE: Santos y Finados

Se corrió la cortina de los cielos,
santos y santos, número infinito,
igual que las estrellas en la noche,
tantas que no se pueden contar.

Pero no eran luciérnagas lejanas,
eran soles inmensos deslumbrantes.
Queriéndolas contar, quedé dormido,
ofuscado por tantos resplandores.

¿Dónde estaban los jefes poderosos?
Todos habían sido gente humilde.
Un mundo del revés donde los pobres,
los pisoteados, los sufridos
eran ahora los reyes, los primeros.

Niños que no nacieron, masacrados
eran astros brillantes, distinguidos,
todos los pobres, hambrientos y desnudos
eran soles radiantes, con sus nombres.

Era la tierra nueva, el cielo nuevo
donde al fin gobernaba la justicia.
Todo maravilloso, tan extraño
que sólo viéndolo se podía creer.

El cielo, ¿Quién lo puede describir?
No existen las palabras que lo expresen.
Y allá, en un rinconcito muy callado,
dormían los millones de finados.

P. Enrique García Santamaría
cssrenriquegs@gmail.com


30.9.10

Celebramos al Santo


OCTUBRE
es el mes glorioso


Cuando Gerardo era niño,
apenas de 4 años,
su madre como era pobre
no podía chiquearlo.

Se iba a una capillita
del niño Dios en los brazos
de la madre milagrosa
y, se quedaba mirándolo.

El niño Dios descendía
y jugaba con Gerardo;
y al despedirse le daba
un panecillo muy blanco…

De este gesto de Jesús,
nunca se olvidó Gerardo
y, cuando llegó a mayor
daba a los necesitados.

Socorría a las mamás
en el trance de su parto;
socorría con amor
a los niños deformados;
y a toda la gente pobre
haciendo muchos milagros.

Ahora pobres y ricos
acuden a san Gerardo
y, a todos sin distinción
les ofrece sus milagros.

Si en nuestro mundo tan pobre
hubiera muchos Gerardos,
nadie moriría de hambre,
nadie moriría de parto.

Octubre es el mes glorioso
que celebramos al Santo.
Vengamos todos con flores
con gracias a San Gerardo.


P. Enrique García Santamaría
cssrenriquegs@gmail.com

30.8.10

El mismo Sol nace de Ella







SEPTIEMBRE: Dulzura del otoño

“Hoy nace una clara Estrella
tan divina y celestial
que el mismo Sol nace de Ella.”

¡Qué hermosa es esa Estrella,
que hoy nace a los mortales!
El lucero del alba nada se le parece.
Pura, resplandeciente, deslumbrante,
la hizo el mismo Dios con sabia mano
para que fuera la Madre de su Hijo.

Dándole por aliño las bellezas
del cielo y de la tierra,
el cielo en pleno se maravilló
y los arcángeles
le cantaron su más bello canto.

Es la Madre de Dios y Madre nuestra,
¿Cómo nosotros no vamos a cantarle?
Bella y humilde; la más bella Niña
que ilumina la noche del pecado.

Ya la tierra se goza y se gloría
de poseer la Reina más valiosa.
Tenemos todo un mes para alabarla,
para rendirle nuestros homenajes.
Es nuestra Madre, que nos ama tanto
y quiere enriquecernos con sus dones.


P. Enrique García Santamaría
cssrenriquegs@gmail.com