28.4.10

MAYO FLORIDO








La cruz preside la Iglesia


Brilla el sol resplandeciente,
la tierra es un gran jardín,
los árboles reverdecen,
flores exhalando aromas,
los pájaros se enloquecen.

La cruz en todos los templos
y Cristo resucitado,
cada herida es una flor
y la cruz es un rosal.

La cruz preside la Iglesia,
la cruz está en los cristianos,
el que no lleva su cruz
no es discípulo de Cristo.

En la cima de los montes,
en las calles, en las casas,
en la frente del cristiano,
hermosas cruces me cantan.

Pascua florida, la Cruz
se muestra limpia y vacía,
pero con olor a Cristo
y su sangre florecida.

Es bueno celebrar fiesta,
cantarle a la Cruz bendita;
mejor hacer de la Cruz
el amor de nuestra vida.

También en el mes de mayo
celebramos la venida
del Espíritu Divino
y la Trinidad Santísima.

Y no olvidemos las flores
de nuestra Madre querida.



P. Enrique García Santamaría
cssrenriquegs@gmail.com




23.3.10

Cristo ha vencido






 
ALELUYA, ALELUYA TODO EL MES DE ABRIL.


Un grito gigantesco en todo el mundo,
una alegría inmensa como el mar;
como el agua que empapa y se desborda.
Aleluya, aleluya, aleluya.

Grito del cielo y de sus moradores,
grito de corazones de los hombres
cuyo eco se expande y no se acaba.

Cristo ha vencido, huyen los demonios,
huye la noche y toda la maldad
como una nube que lo inunda todo,
que renueva la tierra y purifica.
Como un sol que deslumbra y no se apaga.

Abramos nuestros tristes corazones,
unámonos al grito universal.
La alegría es la herencia de los hombres.
Sólo el pecado trae la tristeza.
Aleluya, aleluya todo el mes de abril.





P. Enrique García Santamaría
cssrenriquegs@gmail.com




28.2.10

Ser como Cristo, ese es el secreto.





MARZO: LA CUARESMA


Acuérdate que eres polvo
y que al polvo has de volver.


El misterio del hombre, tierra y cielo,
su pequeñez y su grandeza.
Pablo nos lo dice: por mí no soy nada;
la gracia de Dios, la que obra en mí.
El cuerpo y el espíritu, carne y alma;
sólo el hombre decide a cual se inclina:
La carne se corrompe, acaba en polvo,
el espíritu es vida, es luz, es fuego.
Y el fuego se transforma en el amor,
amor puro de Dios y del hermano.

La cuaresma es el campo, la palestra,
Cristo de entrenador nos estimula:
El que quiera seguirme, que se niegue,
que cargue con su cruz de cada día.
El que ama su carne se corrompe.

Hay que saber morir para vivir:
Morir a los impulsos del pecado,
vivir a los impulsos de la gracia.

Cristo murió para resucitar,
ser como Cristo, ese es el secreto.



P. Enrique García Santamaría
cssrenriquegs@gmail.com